¿Puedes encenderme el cigarrillo con la lumbre que despiden tus ojazos, corazón?
Mujer, no me mires que me abrasas!
Mírame un poco, que me estoy muriendo de frío.
Dile a tus ojos que no dejen crecer a las niñas, que están muy bien así.
Que asesina eres cuando me miras con esos ojos!
¡Mi señora madre, que par de ojo! ¡Ahora me entero de que hay estrellas negras!
Con estos dos ojos me apuñalas el corazón!
Vayan con Dios esos ojos bonitos!
Que par de ojos! ¿Te los ha prestado la Diosa de la Hermosura?
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