Señorita, tiene usted unos ojos tan grandes y tan bonitos que, cuando los abre usted, se apaga el sol.
Señorita, tiene usted los ojos más grandes que mis alpargatas.
Eso no es andar, es acariciar el suelo.
Eso es carne, no lo que le echa mi madre al cocido.
0 Responses to “Sus Piropos”